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24/2/23

Tapones. Poca cosa

Hace unas semanas fui a nadar a la piscina pública que hay cerca de donde vivo. Al llegar a casa, mientras sacaba de la mochila el bañador, la toalla, las gafas de natación, etc, me dí cuenta de que me había dejado atrás los tapones que uso para que no me entre agua en los oídos. Unos tapones que valían poco pero que ya se habían hecho a mis orejas y viceversa. Por un rato estuve intentando recordar donde los había visto por última vez y al fin caí en la cuenta de que los puse en la bandeja del jabón que había en la ducha que utilicé en los vestuarios de la piscina. Ya era tarde y no podía volver a la piscina hasta el día siguiente por la tarde y, seguramente, cuando lo hiciera, ya no estarían allí. Pensé, por un momento, que sería mejor buscar unos nuevos. Tampoco se trata de algo caro. Al día siguiente, de vuelta a casa en bici, me dio tiempo de pensar en mis "queridos" tapones para los oídos, en lo bien que me ajustaban y en que no perdía nada, salvo algo de tiempo, por acercarme un momento a la piscina, antes de ir a comprar unos tapones nuevos, tal como tenía previsto. Cambié ligeramente el rumbo y me dirigí hacia la piscina. Una vez allí pregunté a uno de los encargados que me envió a otro que, a su vez, fue a buscar a la limpiadora de las instalaciones, después de que le explicara donde me los había olvidado. A los pocos segundos, salió esta señora con el botecito de los tapones. La alegría fue grande, el agradecimiento enorme y la satisfacción plena. Había constatado la bondad y generosidad de ese equipo humano por ayudarme y por guardar algo insignificante que podría haber acabado en la basura. Había ganado la batalla a la comodidad personal y al consumismo acelerado. Había librado a la naturaleza de unos gramos de plástico, muy pocos por cierto, pero plástico en definitiva.

27/12/21

Arbolito de Navidad más sostenible

Consiste en aprovechar varias ramas tras la poda de un ciprés y acomodarlas adecuadamente en una maceta reutilizada que se rellena con piedras (en mi caso he utilizado cantos rodados) para que aprisionen las ramas y las mantengan lo más erguidas que sea posible. Como podéis comprobar en el resultado, no es del todo sostenible porque luego le he añadido unas bolitas de plástico e iluminación led. Prometo currarme los adornos para hacerlos más sostenibles el año que viene.

Aprovecho la ocasión para desearos que estos sean para ti, y todas las personas que quieres, días llenos de Paz, Salud y Amor y que así sea en tu nuevo año.

24/7/19

Plásticos de verdad


Aunque, por desgracia, no es la primera vez que me topo con plásticos en el mar, mientras buceo, en esta ocasión me afectó mucho más porque se trataba de trozos más pequeños y estaban dispersos en una mayor extensión de agua. Mientras los peces se movían entre ellos, sorteándolos, a mi se me vino a la cabeza, enseguida, el reciente anuncio de una conocida marca de cervezas y pensé “No, no es ficción, es la cruda realidad. Están ahí, yo los estoy viendo y los estoy tocando. Son múltiples trozos de plástico real”.
Toca cambiar de hábitos, en todos los sentidos. Desechar productos fabricados con plásticos u otros materiales que, después de su vida útil, no se puedan devolver a la naturaleza sin contaminarla. Reducir el consumo, limitándolo a lo estrictamente necesario, para así reducir también la sobre-explotación de recursos terrestres.

28/6/19

Toallitas de papel

En los aseos de mi trabajo usamos toallitas de papel para secarnos las manos después de lavarlas. En su día pensé que, como se trataba de hojas delgadas, podría secarlas facilmente despues de usarlas, siempre y cuando solo las hubiera utilizado para secarme las manos ya limpias, por cuestiones básicas de higiene. Así lo estoy haciendo desde entonces. Las toallitas recien usadas las extiendo sobre una zona plana y en cuestión de pocos minutos ya están secas. Luego las doblo y les coloco un pisapapeles encima. Después de unas horas (intento dejarlas prensadas más de un día para asegurar el plegado) ya están listas para ser reutilizadas (por mi solo, por supuesto; no me parece buena idea compartirlas con nadie más porque, bueno, por muy bien que crea yo que me he lavado las manos con jabón siempre puede quedar algún minúsculo gérmen y no es plan propagarlo de esta manera).

Mientras escribía este post, he pensado que la semana que viene, me llevaré una toallita de tela al trabajo. Intentaré que sea de poco espesor para que se seque rápido y no genere así bacterias. Haré la prueba a ver que tal. He de encontrar, eso si, un lugar discreto donde ponerla a secar, no vaya a ser que, en mi ánimo de "salvar el planeta"😉 me llamen la atención y se vaya el plan al garete. Si consigo que funcione esta nueva idea, habré dado otro pasito personal por el camino de la sostenibilidad y el respeto al Medio Ambiente 💚.

2/8/12

¿Cómo reparar un cortabordes con un lápiz?


Llevaba ya unos días comportándose de forma extraña, ya no tenía la potencia de antes y a veces se quedaba a medias hasta que el pasado sábado, por la mañana, dejó de funcionar. Al principio pensé que a mi viejo cortabordes Black & Decker, modelo GL425, podría habérsele salido el eje del motor de su base, como en la última ocasión que lo reparé, así que, de nuevo de aventuré a operarlo. Lo abrí en canal, con ayuda del destornillador de estrella, y le eché un vistazo al motor. Estaba equivocado, se trataba de las escobillas. Estaban casi reducidas a la nada, eso provocaba la falta de suministro eléctrico al rotor del motor y el consecuente paro. Como ya era sábado por la tarde, la opción de ir a buscar unas escobillas nuevas a una ferretería de las de toda la vida o al servicio técnico estaba fuera de lugar así que me acerqué a una de esas grandes superficies dedicadas al bricolaje con la esperanza de encontrarlas allí. El viaje fue en balde. El domingo, después de una estupenda y fresquita noche, a pesar de ser pleno verano, me desperté con la intención de terminar la tarea de repaso de bordes que no pude terminar por culpa de la avería. Después de desayunar y con las neuronas ya despiertas, se me ocurrió que tal vez podría fabricar yo las escobillas a partir de un lápiz que jamás llegué a utilizar. Se trataba de uno de esos cuyo único constituyente es puro grafito, exactamente igual que en el caso de las escobillas que necesitaba. Resulta que el grafito (carbono puro) es un conductor eléctrico magnífico y, al mismo tiempo, un muy mal conductor térmico (refractario), lo que lo convierte en un material muy adecuado para ejercer de escobilla de motor.

No tenía nada que ver más que un lápiz y mucho que ganar (aunque, la verdad, no se cuanto cuestan unas escobillas para ese pequeño motor), así que cogí el calibre y medí la longitud que tenían que tener las nuevas escobillas.


Corté dos trozos del lápiz, de sección cilíndrica, y les fui dando forma con la ayuda de una lija de grano fino, hasta conseguir la sección cuadrada (suerte que ésta no era muy grande y podía esculpirse en la del lápiz con suficiente margen.


Una vez terminada la operación de tallado, coloqué las flamantes escobillas y volví a colocar el motor en su posición correcta. Cerré la carcasa y lo probé. Funcionaba perfectamente, así que pude terminar de cortar los bordes del jardín.

27/7/09

Nido sencillo

He utilizado, para construir un nido simple, una cajita de madera de esas que nos dan, como recipiente, en algunas tiendas de regalos (jabonerías, perfumerías, etc). La caja mide 14,5 x 11 x 10,5 cm.
Primero he hecho dos agujeros de diámetro 5mm en uno de los laterales estrechos, y por ellos he pasado un alambre que servirá de colgador.


Después he cortado una pieza de 11 x 9,5 cm de DM (tablero de fibras de densidad media) de un retal que tenía guardado en casa.
He untado cola blanca en el borde de la caja, hasta una altura de 9,5 cm (marcado con trazo de lápiz).
Por último, he clavado la tapa con tres puntillas pequeñas.

Y así ha quedado el nido, simple y sencillo.

22/11/07

Bienvenidos

Hola a todos:

He decidido no esperar más y lanzar este blog desde el que pretendo compartir las ideas que me vienen a la cabeza para reparar, reciclar y reutilizar todo aquello que ya no sirve o ha dejado de servir para lo que inicialmente estaba concebido; Ya veréis como algunas de estas ocurrencias llegan a materializarse, de la forma más sencilla. Estoy seguro de que vosotros también pensáis que todavía podemos salvar nuestra querida Tierra y toda la vida que alberga, sospecho que ya habéis encontrado más de una solución interesante para ahorrar energía y materia, reparando, reutilizando o reciclando, a nivel doméstico o de nuestro entorno laboral; Sería estupendo poder compartir aquí vuestras ideas e inventos y mucho mejor si los habéis llevado a la práctica, por eso me comprometo a colgar en el blog todas aquellas ideas felices que puedan ayudarnos a frenar el Cambio climático.

Un fuerte abrazo a todos y BIENVENIDOS.