24/2/23

Tapones. Poca cosa

Hace unas semanas fui a nadar a la piscina pública que hay cerca de donde vivo. Al llegar a casa, mientras sacaba de la mochila el bañador, la toalla, las gafas de natación, etc, me dí cuenta de que me había dejado atrás los tapones que uso para que no me entre agua en los oídos. Unos tapones que valían poco pero que ya se habían hecho a mis orejas y viceversa. Por un rato estuve intentando recordar donde los había visto por última vez y al fin caí en la cuenta de que los puse en la bandeja del jabón que había en la ducha que utilicé en los vestuarios de la piscina. Ya era tarde y no podía volver a la piscina hasta el día siguiente por la tarde y, seguramente, cuando lo hiciera, ya no estarían allí. Pensé, por un momento, que sería mejor buscar unos nuevos. Tampoco se trata de algo caro. Al día siguiente, de vuelta a casa en bici, me dio tiempo de pensar en mis "queridos" tapones para los oídos, en lo bien que me ajustaban y en que no perdía nada, salvo algo de tiempo, por acercarme un momento a la piscina, antes de ir a comprar unos tapones nuevos, tal como tenía previsto. Cambié ligeramente el rumbo y me dirigí hacia la piscina. Una vez allí pregunté a uno de los encargados que me envió a otro que, a su vez, fue a buscar a la limpiadora de las instalaciones, después de que le explicara donde me los había olvidado. A los pocos segundos, salió esta señora con el botecito de los tapones. La alegría fue grande, el agradecimiento enorme y la satisfacción plena. Había constatado la bondad y generosidad de ese equipo humano por ayudarme y por guardar algo insignificante que podría haber acabado en la basura. Había ganado la batalla a la comodidad personal y al consumismo acelerado. Había librado a la naturaleza de unos gramos de plástico, muy pocos por cierto, pero plástico en definitiva.

27/12/21

Arbolito de Navidad más sostenible

Consiste en aprovechar varias ramas tras la poda de un ciprés y acomodarlas adecuadamente en una maceta reutilizada que se rellena con piedras (en mi caso he utilizado cantos rodados) para que aprisionen las ramas y las mantengan lo más erguidas que sea posible. Como podéis comprobar en el resultado, no es del todo sostenible porque luego le he añadido unas bolitas de plástico e iluminación led. Prometo currarme los adornos para hacerlos más sostenibles el año que viene.

Aprovecho la ocasión para desearos que estos sean para ti, y todas las personas que quieres, días llenos de Paz, Salud y Amor y que así sea en tu nuevo año.

21/12/21

Palo de la fregona protegido fácilmente

Os dejo aquí un sencillo y barato apaño para evitar que los palos de acero de vuestras fregonas no se os oxiden rápidamente y terminen rompiéndose por el extremo roscado.

Basta con cubrir la zona de unión entre la barra metálica y la pieza roscada con cinta aislante (la que se usa para aislar conexiones eléctricas) bien apretada
 
Cuanto más flexible sea la cinta, mejor ajuste hará y más impermeabilizará.
Espero que os sea de utilidad esta práctica idea.
 
🧐

16/12/21

¿Cómo limpio los muebles de la cocina para que me duren?

Cuidado cuando se habla de "muebles de cocina". Hay que tener claro si se habla del mueble en si, con o sin puerta, y de si se está incluyendo también a la encimera.

Si hablamos solo del mueble, estrictamente, estaríamos lo más seguro ante un módulo fabricado con tablero aglomerado recubierto de melamina; en ese caso, se limpian perfectamente con acetona (sin otro aditivo). En el caso de que tengan acumulación de grasa, se puede recurrir a un estropajo suave (NO de acero) con espuma de lavavajillas y acto seguido quitar la espuma con un paño/balleta levemente húmeda, que enjuagaremos y volveremos a pasar por el mueble bien escurrido para quitar cualquier resto de jabón. Después de esto es muy importante secar el mueble con un paño seco, incidiendo en las juntas por las que no debe de entrar humedad (hincharía el tablero aglomerado).
Respecto a las puertas de los muebles, si estas son de aglomerado recubierto de estratificado (Formica, por ejemplo) basta con aplicar lo mencionado anteriormente para el módulo interior, vigilando que no quede resto alguno de humedad en las juntas/bordes. Si la puerta fuera lacada/barnizada la mejor y más fácil opción, para mi, es utilizar una esponja suave y espuma de lavavajillas; después de frotar, retirar la espuma con un paño/balleta levemente húmeda hasta que no quede rastro de la espuma (aclarando el paño/balleta en agua tantas veces como sea necesario) para terminar secando las superficies muy bien con la ayuda de un paño seco.
Para no arañar/erosionar las superficies de las que he hablado es mejor utilizar paños de algodón 100% o, en su defecto, de fibra sintética muy suave al tacto. Otra cosa muy importante es mantener bien secos los muebles de la cocina porque la humedad es su peor enemiga ya que termina hinchándolos (inicio de una lenta destrucción).
Otro día hablamos de las encimeras y demás accesorios porque no todo se limpia igual.

9/11/21

La moda del abandono

No, no creo que sea buena idea plantar arbolitos y dejarlos solos, a su suerte, en sus primeros años de vida cuando el lugar donde se realice la plantación no cuente con las condiciones meteorológicas favorables para que esos pequeños árboles salgan adelante sin ayuda.

Es fácil plantar un árbol, muy fácil, me atrevería a decir; básicamente consiste en hacer un pequeño hoyo y depositar en su interior el cepellóncito del plantón; apelmazar un poco la tierra circundante y darle un breve riego ¡Ah! y colocarle un protector si la ocasión lo requiere. Lo difícil viene después, cuando toca regarlo cuando necesite agua, más aún en las épocas de mucho calor, y cuidarlo y protegerlo para que no lo roben, vandalicen, devoren, ...

Plantar árboles, algo que considero muy necesario, me parece estupendo, siempre y cuando lo hagamos con la conciencia y el compromiso de acompañarlos hasta que sean autosuficientes; Conseguiremos así sacarlos adelante y, además, como valor añadido entenderemos lo que cuesta hacerlos crecer, tomando conciencia plena de lo que supone tener árboles adultos a nuestro alrededor, árboles que han tardado décadas en convertirse en hermosos ejemplares, cargados de vida.

No nos dejemos llevar por las modas, no caigamos en la trampa de las redes sociales ansiosas de selfies vacíos cargados de ego, no juguemos con la vida, no contribuyamos con acciones supérfluas al maltrato de las plantas. Seamos responsables, serios y comprometidos. Mejor plantar 1 árbol y cuidarlo que plantar 10 y abandonarlos.

1/11/21

Detalles responsables


 

Habrá quien, sin faltarle razones, vea en esto un recurso más de lavado ecológico de cara, vulgarmente conocido como "green washing".

Haré un esfuerzo y me quedaré gustoso y agradecido con este pequeño rótulo que encontré anoche en el tubo de la pasta dentífrica que uso desde hace años y que aprecio como un avance en la conciencia global en pro del respeto a los contados recursos naturales con los que contamos
 
Se trata simplemente de llevar a la práctica la #responsabilidad social corporativa, algo que debería de estar impregnado seriamente en cada empresa, sea grande o pequeña, de pueblo o multinacional. Esto es cosa de TOD@S y el Planeta nos necesita las 24 horas del día, los 365 días del año.
 
🌍💙

19/8/21

INSOSTENIBLE

Según la RAE (real academia de la lengua española), la segunda acepción del término SOSTENIBLE es:

"Especialmente en ecología y economía, que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente." 

Pienso, no obstante, que lo justo y preciso sería denominar a algo como SOSTENIBLE cuando el resultado de su producción, puesta en servicio y retirada supusiera un balance totalmente neutro a nivel medioambiental, teniendo en cuenta hasta el último recurso utilizado en los citados procesos. 

La ambigüedad de la definición actual favorece el uso indebido de este adjetivo acompañando a productos y servicios que, si bien podrían acercarse a la sostenibilidad ideal, contribuyen negativamente al medio ambiente en mayor o menor medida, pero nunca de forma neutra o, mucho menos, positiva.

1/2/21

Maceta reparada

Hace unos días, un golpe de viento inesperado volcó esta maceta y se partió. Por suerte, la rotura fue limpia y solo se desprendió un trozo.

Hace dos días la he reparado con la ayuda de plaste en polvo diluido en agua.

El proceso es muy sencillo. Para mezclar el plaste se siguen las indicaciones del fabricante pero la consistencia final de la masilla, para trabajarla bien en este caso, es preferible que sea poco fluida para que al aplicarla se mantenga en su sitio y no fluya.

Una vez limpias las superficies a unir, se deposita la masilla en en una de las dos partes a unir. Después se encajan bien y se limpia el resto de masilla que sobresale de las grietas selladas con la ayuda de un paño humedecido con agua.

Como podéis apreciar en las fotos, hay alguna zona del exterior donde, por falta de material que se desprendió tras el golpe, han quedado algunos huecos que he rellenado con masilla extra. Ésta se puede repasar con una lija fina una vez seca.

Es importante dejar un buen cordón de masilla sobre la grieta en el interior de la maceta. Le dará consistencia a la unión y no se verá.

Espero que os sea de utilidad esta entrada del blog y que podáis dar una segunda vida a esas pobres macetas "decaidas".

17/4/20

Etiquetas para plantas


Hace tiempo que etiqueté algunas plantas de casa con la ayuda de los palos de los helados pero con el tiempo y la humedad se han ido pudriendo. Ahora creo que he dado con una solución duradera. He utilizado el plástico de un envase de suavizante. Se trata de polietileno de alta densidad (HDPE) con un espesor aproximado de 1mm y color translucído. Estas dos características facilitarán la rigidez suficiente de la etiqueta y que se vea bien el rótulo. Las he cortado con la ayuda de un cuter y una tijera; con el primero, si está en buen estado, se corta casi como la mantequilla. Antes de cortar cada una de las etiquetas, de distintos tamaños, por cierto, he seleccionado las caras más planas del envase, para facilitar el rotulado de las mismas y su correcta lectura posterior. Las he rotulado con un rotulador indeleble. Espero que me duren mucho aunque tal vez tenga que repasar las letras en alguna ocasión (dependerá del resultado que de la tinta de estos rotuladores en su exposición a la intemperie). Espero que os sea de utilidad esta idea, que a mi me vendrá de lujo dada mi mala memoria a la hora de recordar los nombres de las plantas con las que comparto hogar.


17/1/20

Luz trasera bici. Reparación


No es la primera vez que se me rompe el enganche de una de estas luminarias ¿podría considerarse un ejemplo de “obsolescencia programada”? Yo creo que un poco sí. Bueno, no me enrollaré. El caso es que, ha llegado el punto en el que ya no me quedaba ninguna útil (con el enganche sano) y he tenido que recurrir al bricolaje para poder salvar una de ellas.
 
Os explico como lo he hecho. Ha sido tan sencillo como cortar una tira de chapa de aluminio* de poco espesor (la tira ha de tener el ancho justo del hueco que tiene la luminaria para el enganche) y doblarla por la mitad, aplastando después el pliegue con uno o dos golpes de martillo, dejando bien juntas las dos patas de la pieza. Con una broca pequeña he hecho un agujero en la chapa, estando colocada en la luminaria, dejando que penetre ligeramente en esta. Hay que tener la precaución de sacar de la luminaria el circuito electrónico así como las pilas antes de taladrarla, para evitar estropearlos. Luego he afianzado la nueva pieza con un tornillo pequeño con rosca chapa. Y, por último, he doblado en “V” la tira para poder engancharla en la bici.

Si no tenéis chapa de aluminio en casa también se podría recurrir a otro metal maleable, como el de alguna lata de conservas, etc, pero en ese caso tened cuidado con los bordes, por aquello de los cortes.

Como habéis podido comprobar, este es un arreglo bastante económico, tanto en tiempo como en dinero; esto me agrada bastante pero no tanto como la satisfacción de no tener que tirar el aparato a la “basura” para adquirir uno nuevo (aunque se pueda encontrar a la venta bastante barato).

(*) Aleación de aluminio.

24/7/19

Plásticos de verdad


Aunque, por desgracia, no es la primera vez que me topo con plásticos en el mar, mientras buceo, en esta ocasión me afectó mucho más porque se trataba de trozos más pequeños y estaban dispersos en una mayor extensión de agua. Mientras los peces se movían entre ellos, sorteándolos, a mi se me vino a la cabeza, enseguida, el reciente anuncio de una conocida marca de cervezas y pensé “No, no es ficción, es la cruda realidad. Están ahí, yo los estoy viendo y los estoy tocando. Son múltiples trozos de plástico real”.
Toca cambiar de hábitos, en todos los sentidos. Desechar productos fabricados con plásticos u otros materiales que, después de su vida útil, no se puedan devolver a la naturaleza sin contaminarla. Reducir el consumo, limitándolo a lo estrictamente necesario, para así reducir también la sobre-explotación de recursos terrestres.

23/7/19

Alternativas al Aire Acondicionado

Anoche, con mucho calor en Sevilla, caí en la cuenta de algo que se repite cada año cuando suben las temperaturas en nuestros pueblos, ciudades, ... Enseguida hacemos uso del aire acondicionado, beneficiándonos por un lado pero llenando las calles del insoportable calor que desprenden estos aparatos y que provoca un sobrecalentamiento del entorno; una pescadilla que se muerde la cola. En mi caso, recurro a él solo cuando habiendo agotado otras alternativas no consigo superar el malestar. Los días de calor hago todo lo posible por reducir la ingesta de calorías innecesarias y me ducho con agua fría (incluso para irme a la cama por la noche). Creo que el decrecimiento, que pasa también por alimentarnos solamente con lo necesario para nuestro cuerpo/salud y reducir el consumo energético, está directamente relacionado con la filosofía #CeroBasura o #ZeroWaste.

28/6/19

Toallitas de papel

En los aseos de mi trabajo usamos toallitas de papel para secarnos las manos después de lavarlas. En su día pensé que, como se trataba de hojas delgadas, podría secarlas facilmente despues de usarlas, siempre y cuando solo las hubiera utilizado para secarme las manos ya limpias, por cuestiones básicas de higiene. Así lo estoy haciendo desde entonces. Las toallitas recien usadas las extiendo sobre una zona plana y en cuestión de pocos minutos ya están secas. Luego las doblo y les coloco un pisapapeles encima. Después de unas horas (intento dejarlas prensadas más de un día para asegurar el plegado) ya están listas para ser reutilizadas (por mi solo, por supuesto; no me parece buena idea compartirlas con nadie más porque, bueno, por muy bien que crea yo que me he lavado las manos con jabón siempre puede quedar algún minúsculo gérmen y no es plan propagarlo de esta manera).

Mientras escribía este post, he pensado que la semana que viene, me llevaré una toallita de tela al trabajo. Intentaré que sea de poco espesor para que se seque rápido y no genere así bacterias. Haré la prueba a ver que tal. He de encontrar, eso si, un lugar discreto donde ponerla a secar, no vaya a ser que, en mi ánimo de "salvar el planeta"😉 me llamen la atención y se vaya el plan al garete. Si consigo que funcione esta nueva idea, habré dado otro pasito personal por el camino de la sostenibilidad y el respeto al Medio Ambiente 💚.

16/5/19

Reparación Chancla Crocband Flip U, de Crocs

Cinco años me han durado sanas, a pesar de la "mala" vida que les he dado. Los primeros días tuve algo de más miramiento con ellas pero pasados pocos meses, una vez que comprobé su gran resistencia, ya empecé a meterlas por todo tipo de terrenos, sometiéndolas a diversas condiciones (agua dulce, agua clorada, agua salada, sol, etc). Llegados a este punto, creo que las he amortizado de sobra, pero eso no quiere decir que sea el momento de despedirlas aunque a una de ellas se le haya roto una parte importante, esa que separa el dedo gordo del resto y te ayuda a mantener sujeta la chancla. Aprovecho para hacer un inciso dirigido al fabricante: elaboren con otro tip de material más resistente esa parte de la chancla porque su rotura inesperada puede ocasionar un accidente al usuario. En mi caso, poco me faltó para caerme rodando por las escaleras después de que se rompiera de golpe y sin previo aviso alguno de rotura (al menos, apreciable).

Bueno, volviendo al lugar donde estaba, creo que es posible darle algún año más de vida, en beneficio del Medio Ambiente y, por qué no, de mi cartera también.

He valorado distintas opciones de arreglo pero al estar fabricadas con Croslite, un tipo de PCCR (resina de celulosa cerrada patentada), es complicado el uso de adhesivos así que he optado por una solución sencilla y, de paso, reutilizando un producto que estaba destinado al reciclaje.

He echado mano de unos restos de microtubería de riego de diámetro 5mm y de una cuerda de poliester que he usado de alma resistente para el microtubo (foto 2).

He eliminado la pieza rota de la chancla, cortándola con un cúter y he taladrado en esa zona de la misma con una broca diámetro 5mm (foto 1).
He anudado un extremo del microtubo armado ya con la cuerda y he introducido el extremo libre por el orificio que había en la suela de la chancla (foto 3). Luego lo he pasado por el taladro y realizado un segundo nudo bien fuerte, después he cortado la parte sobrante detrás del nudo (foto 4).
Como el microtubo que he utilizado está fabricado con polietileno (PE) me garantizo la resistencia a la intemperie y creo que también al rozamiento.

Llevo ya varios días usándolas y aún se mantiene firme el arreglo. Espero que me duren mucho más ya que el resto de las chanclas está en buen estado.

Tal vez la nueva estética de la chancla reparada no sea demasiado atractiva pero no me va a importar, al menos mientras se sigan vendiendo pantalones vaqueros despintados y con agujeros por todos lados y sean socialmente muy bien aceptados.

Muchas gracias por vuestro interés en este blog. Un abrazo.

24/3/14

Al tercer día resucitó

"Llevaba ya tiempo haciendo un ruido muy extraño", frase típica de típica novela de intriga ¿no?, pero la verdad es que fue así como empezó todo. No recuerdo ahora, exactamente, cuando fue la primera vez que dejó de sonar como cuando estaba nueva para empezar a "quejarse" en forma de golpeteos que subieron de intensidad con el paso de los días. A esto se le sumó después un cimbreo loco que a veces, y en función de la carga, podía llegar a convertirse en un traqueteo tal que la hacía alejarse varios centímetros de su posición original. Después de cada lavado quedaban restos de agua en el suelo y algo de óxido que, en un principio, achaqué al normal deterioro interno que podían estar sufriendo las paredes de la carcasa después de casi quince años de duro esfuerzo y todo el agua que podía haber rebosado de la cubeta en todo ese tiempo.
 Pasaron los días y, entre las manchas de óxido, aparecieron virutas metálicas oxidadas. Aquello no me gustó pero, como ella seguía lavando y yo no disponía de mucho tiempo, tampoco le di mayor importancia. Lo aterrador fue el día que, junto a nuevas virutas, encontré pequeñas bolitas de acero, sí, esas mismas que van dentro de los rodamientos que sostienen el eje de la cubeta de la lavadora (de carga superior Otsein, LTO 65). Ésta era la señal inequívoca de que algo no iba nada bien allí dentro y de había que ponerse manos a la obra e intervenir de urgencia. Esperé la oportunidad para empreder tamaña empresa dado que necesitaba horas, espacio y no tener nada pendiente para lavar.
Llegó el día. Empecé por la carcasa lateral, por la que se accedía al rodamiento que se acciona con la polea de motor (foto 5). Éste, a simple vista, parecía estar sano dado que no tenía rastro alguno de óxido. Ahora tocaba acceder al otro rodamiento y, sinceramente, no tenía ni idea de como llegar a él (días antes había estado buscando planos en internet pero no encontré nada de nada). Tumbé la lavadora en el suelo y la observé por abajo; imposible por ahí (foto 4). No tenía opción, tuve que desmontar toda la parte superior de la lavadora (mandos, botones, cubetas de detergente, cableado, etc) para dejar libre de "polvo y paja" la carcasa de la cubeta y los dos contrapesos de hormigón (de más de 10kg cada uno) que la acompañaban (fotos 1, 2 , 3 y 6). Luego desmonté la polea (foto 5) y el contrapeso que estaba en el mismo lado que ésta, para seguir con el contrapeso opuesto. Liberados los dos tochos, pude sacar la carcasa de plástico del armazón metálico de la lavadora y fué entonces cuando descubrí la cubierta metálica (brida) que había alojado, hasta el día de la avería, el rodamiento que ya había pasado a mejor vida (fotos 7, 9 y 10). El agua no sólo había destruido esta pieza sino que además había corroido, hasta el punto de casi cortarla, la abrazadera metálica (foto 8) que cierra herméticamente la carcasa de plástico de la cubeta.
Localizados los daños, pedí los recambios al servicio técnico oficial. Unos días después ya los tenía en mis manos y ahora venía lo mejor, dejar la máquina, al menos, como estaba. Para ello tenía que terminar de extraer los restos del rodamiento dañado, pero se resistían a salir. No me atrevía a forzarlos para evitar males mayores, así que hablé con uno de los mecánicos del servicio técnico que amablemente me explicó como con una simple llave de grifa o un tornillo de rosca izquierda podría conseguirlo sin mayor problema. Estupendo, eso era lo que necesitaba, la confianza suficiente para afrontar el último paso. Rocié la pieza en cuestión con aceite lubricante y la dejé así hasta el día siguiente, cuando pude lograr extraerla con unos simples alicates.
Limpié bien las zonas donde iban las nuevas piezas (rodamiento y abrazadera) y las coloqué. Ya puesto, y para evitar una avería igual en el futuro, fabriqué una nueva pieza para la lavadora con un bote usado de plástico y se la adapté (secreto hasta que la patente).
 Una vez sustituidas las piezas dañadas, seguí la reconstrucción con la ayuda de las "miguitas de pan" que, en forma de fotos hechas durante el desmontaje, había dejado por el camino. Conforme iba colocando piezas iba también limpiando, engrasando y repasando con minio algunas zonas oxidadas. Al cabo de unas horas todo estaba ya en su sitio, sin que sobrara ni un sólo tornillo. Finalmente la probé con un lavado rápido de toallas, una buena prueba de carga, que tras una hora de silencioso trabajo terminó con éxito.

10/11/13

Rescatando a la IXUS

Desde la primera cámara IXUS (Canon) que tuve me quedé, literalmente, enamorado de este modelo de compacta digital de la que puedo destacar el tamaño y nitidez de su display y, sobre todo, la excelente calidad de la fotos que tira (sobre todo porque mantiene una buena relación, a mi corto entender, entre los colores reales y los obtenidos). No obstante, habiendo pasado por mi primera IXUS 30, la posterior IXUS 95 y la actual IXUS 132 (protagonista de este post) me he dado cuenta de que la marca ha ido escatimando en gastos para conseguir una cámara más competitiva en el mercado y esto ha hecho que muchos de los componentes de la misma, que antes eran metálicos, se hayan ido sustituyendo por piezas de plástico (mucho más delicadas).


El pasado septiembre me regalaron la nueva IXUS 132 y, poco menos de un mes después, tuve la mala suerte de que se me cayera al suelo mientras hacía una foto con el autodisparador automático. La mala pata fue que se golpeó "mortalmente" el botón de disparo (fotos 3 y 4) que está integramente hecho de plástico.


La carcasa de aleación de aluminio también se daño porque, a pesar de ser metálica, su espesor es pequeño. Dado que la cámara había quedado con el disparador roto (casi colgando por fuera), la camara ya estaba inservible y decidí que era hora de "operar" (había que jugársela).


Los anclajes del botón (foto 6) se habíán soltado/despegado y tuve que volverlos a pegar, tarea complicada porque de fábrica venían microsoldados y volver a soldar podría provocar la pérdida de los anclajes así que tuve que recurrir a pegamento de secado ultrarrápido (tipo cianocrilato). Igualmente tuve que encajar y ajustar, en su sitio, el botón metálico (fotos 7 y 8) que realmente hace la función de disparador y que está justo debajo del botón que se rompió.


La última parte del arreglo, de la que no pude sacar fotos, consistió en reconstruir un anclaje de cierre de la cámara que se rompió al abrirla. A partir de una brida de nylon fabriqué la pieza y la soldé con cianocrilato a la carcasa de la cámara. Luego, con la ayuda de cuter le di la forma deseada y luego, con la ayuda del minitaladro (vulgarmente conocido como "dremel") le hice el orificio en la zona exacta para que posteriormente pudiera alojarse en él el tornillo correspondiente.

Finalmente, con la ayuda de unos alicates pequeños, enderecé la zona doblada de la carcasa que está junto al botón que se había dañado y  ¡¡se acabó!!. La cámara ya funciona como el primer día.

Otro día os contaré como reparé, antes de ésta, la otra IXUS (la 95) a la que le entró un grano de arena en el interior del juego de lentes (microcirugía pura).

Pues, nada más, os animo a que NO desechéis los aparatos electrónicos que se hayan estropeado por algún golpe/porrazo. Si en el servicio técnico no os los pueden/quieren arreglar, podéis contactarme a ver que se puede hacer, que no está la cosa para tirar.

2/8/12

¿Cómo reparar un cortabordes con un lápiz?


Llevaba ya unos días comportándose de forma extraña, ya no tenía la potencia de antes y a veces se quedaba a medias hasta que el pasado sábado, por la mañana, dejó de funcionar. Al principio pensé que a mi viejo cortabordes Black & Decker, modelo GL425, podría habérsele salido el eje del motor de su base, como en la última ocasión que lo reparé, así que, de nuevo de aventuré a operarlo. Lo abrí en canal, con ayuda del destornillador de estrella, y le eché un vistazo al motor. Estaba equivocado, se trataba de las escobillas. Estaban casi reducidas a la nada, eso provocaba la falta de suministro eléctrico al rotor del motor y el consecuente paro. Como ya era sábado por la tarde, la opción de ir a buscar unas escobillas nuevas a una ferretería de las de toda la vida o al servicio técnico estaba fuera de lugar así que me acerqué a una de esas grandes superficies dedicadas al bricolaje con la esperanza de encontrarlas allí. El viaje fue en balde. El domingo, después de una estupenda y fresquita noche, a pesar de ser pleno verano, me desperté con la intención de terminar la tarea de repaso de bordes que no pude terminar por culpa de la avería. Después de desayunar y con las neuronas ya despiertas, se me ocurrió que tal vez podría fabricar yo las escobillas a partir de un lápiz que jamás llegué a utilizar. Se trataba de uno de esos cuyo único constituyente es puro grafito, exactamente igual que en el caso de las escobillas que necesitaba. Resulta que el grafito (carbono puro) es un conductor eléctrico magnífico y, al mismo tiempo, un muy mal conductor térmico (refractario), lo que lo convierte en un material muy adecuado para ejercer de escobilla de motor.

No tenía nada que ver más que un lápiz y mucho que ganar (aunque, la verdad, no se cuanto cuestan unas escobillas para ese pequeño motor), así que cogí el calibre y medí la longitud que tenían que tener las nuevas escobillas.


Corté dos trozos del lápiz, de sección cilíndrica, y les fui dando forma con la ayuda de una lija de grano fino, hasta conseguir la sección cuadrada (suerte que ésta no era muy grande y podía esculpirse en la del lápiz con suficiente margen.


Una vez terminada la operación de tallado, coloqué las flamantes escobillas y volví a colocar el motor en su posición correcta. Cerré la carcasa y lo probé. Funcionaba perfectamente, así que pude terminar de cortar los bordes del jardín.

20/4/12

Soporte para plantas


Hace unos días me topé, junto a un contenedor de basuras, con una antigua base de madera para brasero, una de esas que poníamos antes bajo las "mesas de camilla". Iba en mi coche y me sorprendió ver que, aparte del color apagado de la madera vieja, la base estaba perfectamente y además tenía una configuración inferior muy original y un acabado bastante profesional, tanto que me decidí a llevármela, sin saber a priori que iba a hacer con ella; me pudieron las ganas de tener aquello, ya se me ocurriría algo. Nada más llegar a casa y toparme con una de mis macetas de aloe vera, pensé en usar la nueva adquisición como soporte para ésta, dejándolo en el suelo, pero al mirar la lado y ver la yuca, se me iluminó la bombilla. Aquí está el resultado. La base encajó perfectamente y se sustenta perfectamente en tres puntos, sin necesidad de anclaje adicional alguno.

19/6/11

Solucionado

Mira que nos gusta calentarnos la cabeza, buscarle tres pies al gato (o al Gatoto), sacar las cosas de quicio, ... con lo fácil que puede ser ir a lo práctico, ayudar y apoyar sin esperar nada a cambio, ser positivo y encontrar esa estupenda solución que a todos agrada y tan cerca está, aunque no la veamos a simple vista.

9/1/11

Obsolescencia programada

Parece ser que la moda de la compra compulsiva respaldada por la producción agresiva y sin límites empieza a hacer agua, despacio, pero, en definitiva, comienza a fallar. La realidad actual a la que hemos llevado a nuestro planeta y, con él, a la sociedad que lo habita, muestra que el ritmo de vida al que hemos estado acostumbrados en el mundo occidental toca a su fin. Una sociedad cuyo principal valor es la posesión física está condenada al fracaso, pasando, por supuesto, por el agotamiento de los pocos recursos disponibles en este mundo de todos.
La industria del siglo XX se ha basado en la obsolescencia, programada o no, para producir sin control y conseguir que renovemos con frecuencia pasmosa el "arsenal" del que disponemos (ropa, electrodomésticos, vehículos, herramientas, etc). Me parece pobre y erróneo el planteamiento de los empresarios que piensan que creando productos débiles y caducos prolongarán en el tiempo su actividad comercial cuando, por ejemplo, creando productos duraderos, a buen precio y bien publicitados, multiplicarían sus ventas y ganarían prestigio, pudiendo ampliar, así, su gama de productos con facilidad ¿quién no quiere tener algo que no se le vaya a romper en dos días?
A tenor de todo esto, os recomiendo que veáis el interesantísimo documental titulado "Comprar, tirar, comprar", dirigido por Cosima Dannoritzer y producido por Joán Úbeda, que versa sobre "La historia secreta de la obsolescencia programada", según especifican sus autores; Para más señas
http://www.rtve.es/television/documentales/comprar-tirar-comprar/.